18 may. 2013

Rose



Ámame, ámala...

Ama a la rosa cuando caiga la noche, ámala cuando se moje con el rocío y esté fresca, tierna... , ámala cuando se mueva con el viento buscando una caricia, en la oscuridad silenciosa que despierta sus pasiones. Ámala dejando que te seduzca, dejándole espacio para que sea caprichosa y quiera verte caer frente a sus encantos. Ámala y no dejes que se duerma, no esperes a que salga el sol, no dejes que se seque su ternura. Ella es amable y dulce si la dejas ser quien es. Escúchala y entiende lo que realmente quiere. No encontrarás espinas si la cuidas. Aprende a ser rosa y siente lo que ella siente... sabrás comprenderla porque la amas.

"Lee la atmósfera"

No hace falta que digas nada, solo mírala y piensa en su hermosura. Las rosas leen las miradas de quienes espían sus noches. Cuando la conquistes se abrirá, sin miedo, romántica ... cuidadosa y gentil te regalará su aroma, querrá que la toques, o que la muerdas y domines.

Es tan fácil amar a una rosa... solo no la amedrentes cuando la luz la llene de incomodidad, no la aprietes entre tus manos queriendo sacar su erotismo, no juegues con su fragilidad, en cambio juega con ella y mímala pero sobretodo... no la lastimes.

Si logras que te ame, la rosa, incluso dejará que cortes su tallo y acabes con su vida para dársela como presente a otra persona querida.

[ -Las Flores del Éxtasis- Cap. 1 ]

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