21 nov. 2012

SE BUSCA.


En el caos de la ciudad yo soy una de tantos buscando empleo. Salgo cada mañana y le sonrío al espejo del ascensor deseándome suerte. Vamos a ver que encuentro... Camino hasta una calle que no haya barrido aún y empiezo. La primera tienda siempre se hace la más difícil, no se si a todo el mundo le pasa pero al menos a mí si. Suspiro antes de entrar me miro otra vez en las puertas de cristal que se abren automáticamente. Entro.
Es un supermercado “Día” solo hay una cajera, la otra chica de uniforme anda con la cabeza hundida en el arcón de los congelados. Saludo.

-Hola, Perdona... ¿Esta el encargado? –La tia de moño morena se gira y con una fulminante mirada pregunta.

-¿Para que los quieres? –OK. ¿Tengo que pagarte para que me digas hola? Lo ignoro... después de trabajar en la Panadería estoy más que harta de los maleducados.


-Quería dejar mi currículum. 

-Pero no nos hace falta gente. –Será borde... ¿Quien la ha nombrado jefa? Me esta haciendo sentir realmente incómoda pero ya es una sensación a la que me vengo acostumbrando. Fuuu... esta bien retaco regordete voy a lanzar mi última oferta.

-Aun así, ¿Podría dejártelo a ti? –No vas a tener más huevos que quedártelo.


Me mira de arriba abajo y sin decir nada empieza a caminar desde la estantería de tomate donde estaba. La sigo. Llegamos a la caja y me extiende la mano para meter mi currículum en un cajón. Husmeo por encima de sus rizos negros y veo que hay oto currículum ahí metido. Mentalmente cruzo los dedos rezando para que en cuanto me de la vuelta no saque unas tijeras y haga picadillo mi foto.

-Muchísimas gracias. Hasta luego. –No se ni porque le hago una corta reverencia con la cabeza. Putos japos... me están pegando sus costumbres. En fin, acomodo la carpeta entre mis brazos y salgo. Ahhh santo cielo... 

¿Donde se han ido los modales? 

Hace tiempo que busco curro y aun ansío entrar a un establecimiento y ver a una maja o majo dependiente que con una sonrisa me diga. “Hola” Es... frustraste hace que me sienta asqueada, cada día más, de esta sociedad. Voy entrando portal por portal y no encuentro otra cosa que caras amargas, maleducados que a los que les sube el IVA por hablar un poquito contigo.

Y he topado con panaderías, tiendas de deporte, papelerías, cafeterías, restaurantes, Carrefour, Erosqui,  MCDonals... hace poco recorrí el Aljub por segunda vez y no importa cuanta buena onda le eche al asunto, no importa cuanto me repita y me repita “Venga, animo” porque siempre que cruzo tres palabras con un dependiente tengo ganas de sacarle el dedo medio y decir “Cómprate una vagina en lata y alegra esa cara, cojones.” 

Enserio... no me explico como hay negocios que siguen abiertos  con gente tan repugnante en los puestos de trabajo.

Además los jefes nunca están. ¿Donde miércoles se van? Me encantaría que alguien me informe de los horarios de esos hombres porque la zorra de su dependienta no me da buenas sensaciones arrancándome el currículum de las manos mientras su mirada me dice. “Ve tranquila que ya me encargo yo de que este currículum no llegue a ningunas manos más que a la basura.”

El Zailand que esta a dos pasos de mi casa SIEMPRE tiene un jodido cartel en la entrada que reclama dependientas y van tres veces que dejo mi currículum. Me he cansado de desperdiciar hojas de papel en esa tienda así que ya paso de verles la jeta a sus trabajadoras repipis porque como he mencionado los jefes nunca están y nadie tiene la bondad de decirte en que horas se pasan a revisar el perfecto trabajo que desempeñan.~ 

Horroroso. Plantándome a qui con menos ganas de abrir las persianas a otro día, llego a la conclusión de que no estamos en crisis solo por el dinero, estamos en crisis de estupidez humana. Crisis donde el 'WhatsApp' de las narices te lava el cerebro, donde una imagen colorida hace que quedes embobado ante una oferta completamente engañosa, donde te miran raro si tu móvil aún tiene botones, donde me decepciones sin parar de todas las personas que se me acercan. 

¿Seré yo realmente la que pide demasiado? 

¿Realmente es demasiado lo que pido? 

¿Es mucho pedir que nadie teclee en su iphone mientra yo le hablo? 

Planeo muy enserio intentar de nuevo lo del autoempleo y como último recurso me han contado por ahí que hay desequilibrados mentales que pagan mucha pasta por un tanga usado.

Te amo mundo podrido.

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